sábado, 31 de agosto de 2013

Cómo ser un buen administrador de sistemas Linux I - Distribuciones

El primer paso para ser un buen administrador de sistemas Linux, bueno, no podía ser otro que usar Linux :P y cuando hablamos de Linux en realidad hablamos de distribuciones GNU/Linux o GNU/Apache/KDE/X.org/Linux/... no importa como lo llamemos la realidad es que tenemos muchas opciones y aunque no hay que conocerlas todas, al menos sí habría que probar las más relevantes.

Tener muchas opciones es una de las ventajas y de las desventajas del software libre, la libertad es siempre problemática pero siempre merece la pena. Cada distribución existe por un motivo y puede ser usada con un propósito concreto, por eso es importante saber qué distribución nos puede venir bien para que cosa.

Si queremos aprender lo mejor es empezar por lo sencillo, un trazado demasiado empinado nos hará abandonar pero si empezamos caminando es posible que pronto estemos corriendo.

Tenemos distribuciones basadas en releases, sacan una versión estable cada X meses dependiendo del ciclo de desarrollo y podemos quedarnos con la versión que tenemos el tiempo que siga soportada o actualizar a la siguiente cuando queramos y por otro lado tenemos distribuciones rolling release, suelen tener varias ramas de desarrollo y los paquetes van pasando de una rama de forma que la distribución siempre se va actualizando.

Una distribución basada en releases será más estable y por lo tanto más indicada para servidores y para entornos de trabajo. Mientras estemos en una versión sólo recibiremos actualizaciones que corrijan problemas y no tendremos que preocuparnos de nada más hasta que cambiemos de versión que podrá ser de una forma programada.

En cambio una distribución rolling release será más indicada como escritorio para casa, siempre estaremos a la última, podremos ver y probar cuales serán las novedades antes de que lleguen a las versiones que pondremos en los servidores y por lo tanto ya conoceremos sus problemas y sus ventajas.

Otro punto importante a la hora de elegir una distribución es el sistema de paquetes. Tenemos deb que es el que usa debian y sus derivadas como ubuntu, mint, ..., rpm que viene de red hat y sus derivadas: centos, fedora, opensuse, mandriva, ... y además otros como el de gentoo, arch, slackware, ... todos con sus respectivas herramientas: apt-get, yum, zypper, emerge, pacman, ...

Elegir una distribución puede ser más difícil que elegir un coche, pero dijimos que debíamos empezar por lo fácil. Tenemos que elegir una que nos guste y que seamos capaces de usarla todos los días para todas las tareas que solíamos hacer con Windows. Así que podemos empezar por Ubuntu, Mint, Fedora o Mandriva y si no nos gusta una, pasamos a otra, así de sencillo.

Cuando las tareas diarias estén controladas, nos hayamos familiarizado con el sistema de paquetes, tengamos mínimos conocimientos de la consola (sí, la consola es importante :P) y hayamos empezado a aburrirnos podemos subir el nivel, en ese caso yo siempre recomiendo seguir con Debian. La ventaja de Debian es que empiezas por abajo, puedes poner la rama stable y de ahí complicarte la vida tanto como quieras pasando a testing o incluso a sid. Debian en sí no es difícil pero requiere más trabajo que en otras distribuciones ya está hecho, por ejemplo las fuentes no se verán igual que en Ubuntu sin un poco de esfuerzo.

Una vez dominado Debian ya podemos experimentar alternativas diferentes como Gentoo y su maravilloso portage, Arch, un clásico como Slackware o incluso por qué no, adentrarnos en otros mundos como puede ser FreeBSD.

Al final tendremos una distribución favorita para servidores, la mía es Debian y otra para escritorio, la mía hasta ahora es Arch, hasta ahora porque como ya habéis visto, nunca se sabe :P

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